En
las organizaciones, la solución de problemas gira en torno a la selección de la
acción alternativa más idónea entre varias existentes que resulte en la
solución de aquello que impide lograr un objetivo, una meta o un labor especifica
que aspiramos obtener, y que en el mejor de los casos ya ha sido planificada
con anterioridad.
Para
lograr tomar la decisión correcta por muy elemental que sea el problema que se
haya presentado, se debe tener claro qué debe lograrse para una situación
optima, cuál es el problema en específico, la identificación y evaluación de
las posibles alternativas que existen para el caso, la elección e
implementación de la alternativa mas viable, como también, el seguimiento y evaluación de la misma.
En
ese camino de resolver o solventar un problema de la organización se presentan
una serie de interrogantes para quién es responsable de la solución:
¿Cómo verifico la naturaleza y magnitud del
problema?, ¿A partir de que información
verificar su posible origen?, ¿De dónde
se obtiene información que permita basar u orientar un solución eficaz?, ¿Realmente conozco y domino la organización
dónde trabajo?, ¿Cuento con el control de las actividades de la organización y
sistemas de registros e información adecuados?,
¿Puedo confiar en la información que poseo para evaluar problemas y
tomar decisiones?.
En
los casos en que no hay un control o información confiable dentro de las
actividades de la organización, la toma de decisiones para la solución de
problemas estará basada simplemente en informaciones muy generales;
conocimientos sobre las circunstancias que rodean al problema o situaciones
similares; y la experiencia, la capacidad de análisis o la intuición que posea
la persona que toma la decisión. En todo caso, éstos serán aspectos importantes
en la solución del problema pero es necesario asegurarse de no experimentar en
la solución y para tomar decisiones con responsabilidad gerencial, se hace
necesario llevar implícito siempre el proceso administrativo (planificar,
organizar, dirigir y controlar) dentro de los cuales el control juega un papel
bien significativo.
De acuerdo a Fayol (citado por Melinkoff, 1990), "Consiste en verificar si todo se realiza conforme al programa adoptado, a las ordenes impartidas y a los principios administrativos. Tiene la finalidad de señalar las faltas y los errores a fin de que se pueda repararlos y evitar su repetición". (p.62)
Según Koontz y O´Donell (1996), el control “Implica la medición de lo logrado en relación con lo estándar y la corrección de las desviaciones, para asegurar la obtención de los objetivos de acuerdo con el plan” (s/p).
De acuerdo a Fayol (citado por Melinkoff, 1990), "Consiste en verificar si todo se realiza conforme al programa adoptado, a las ordenes impartidas y a los principios administrativos. Tiene la finalidad de señalar las faltas y los errores a fin de que se pueda repararlos y evitar su repetición". (p.62)
Según Koontz y O´Donell (1996), el control “Implica la medición de lo logrado en relación con lo estándar y la corrección de las desviaciones, para asegurar la obtención de los objetivos de acuerdo con el plan” (s/p).
Para
Stoner (1996), el control administrativo se define como “el proceso que permite
garantizar que las actividades reales se ajusten a las actividades proyectadas”
(p.610).
Según
Robbins y Coulter (2010), el control “es el proceso de monitoreo, comparación y
corrección del desempeño laboral.” (p 397)
Los
autores citados coinciden en que el control establece una relación entre lo
planificado, proyectado o establecido desde un comienzo con los resultados
obtenidos y en realidad, es lo que persigue ésta fase administrativa, a fin de
corregir si hay desvío alguno de lo programado. Para ello, el control se vale
de estándares, indicadores, e información general que muchas veces en las organizaciones
del siglo XXI (en plena era de la información y comunicación), están contenidos
en bases de datos o digitalizados en nubes de información diseñados por la
organizaciones.
El
control en la toma de decisiones debe ser tomado en cuenta desde dos puntos de
vistas: como parte de los procesos administrativos y operativos que han de ser
el punto de partida para evaluar, corregir y retroalimentar los procesos, como
también, el dominio y seguimiento que se debe llevar sobre el curso de acción
de las decisiones tomadas que garanticen hechos finales tal cual fueron
concebidos cuando se tomaron las decisiones. Ambos puntos de vista permiten el
“conocimiento concienzudo” del avance real de lo planificado y permite
correcciones oportunas de errores en el curso de acción, basados en tomando en cuenta la premisa “entre mas tarde se tome una decisión, mas
relevante e importante será la misma, y por lo tanto mas riesgos habrá en el
alcance de sus resultados”.
Lcda.
Francis Valeri M.
Referencias
Bibliográficas:
Koontz H. y O Donnell C. (1970). Curso de Administración Moderna. Mc Graw Hill, Quinta Ed. Colombia.
Stoner, J. (1996). Administración. Sexta Edición.
Prentice Hall. Hispanoamericana S.A. México.
Melinkoff, R. (1990). Los
procesos administrativos. Editorial Panapo. Caracas.
Robbins, S., Coulter, M. (1996). Administración. Decima edición. Prentice Hall. México.
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